'El 90 por ciento de la humanidad es muy infeliz': lama Norbu

 El sacerdote budista tiene, de sus 30 años, 25 dedicados a la vida espiritual.
Publicado en EL TIEMPO el 27 de junio del 2013. Foto: EL TIEMPO
Norbu sonríe.
Tiene los dientes muy blancos, la cabeza rapada y el cuerpo forrado por su hábito de monje tibetano: camisa amarilla sin mangas y un manto vino tinto que lo enrolla. Tiene treinta años, de los cuales le ha dedicado 25 a su formación espiritual.
Quienes lo conocen ven en él la sabiduría de un viejo maestro y la frescura de un joven de su edad.
Tenía cinco años cuando decidió ser un monje budista y se fue de su casa, en el norte de Nepal, y creció en un monasterio. Pasó cuatro años de retiro, encerrado, en total silencio, meditando y cultivando su espíritu, sin contacto con nadie; esa era la última prueba para convertirse en lama (sacerdote budista).
Hace tres años, su maestro lo envió a Chile con la misión de ayudarle a la gente de este lado del mundo a hallar su espiritualidad y a vivir con más tranquilidad. Vino a Colombia a dar conferencias sobre varios temas, entre estos la felicidad.

¿Qué es la felicidad?
Es el estado de la conciencia más allá de las emociones conflictivas: apego, ignorancia, ira, ego y los celos.
 ¿Cómo encontrar la felicidad?
Todos están en esa búsqueda, pero la mayoría no la ha encontrado y no sabe cómo hacerlo. Mucha gente vive en una gran ignorancia.
¿A qué se refiere con ignorancia?
Que no conocen la esencia verdadera de los seres humanos y no valoran la existencia. Ignorancia es no conocer el camino de la vida. Hay muchas personas que buscan la felicidad, pero no tienen el camino. Mucha gente está desperdiciando su tiempo. Una búsqueda sin camino es una planta sin agua.
¿Cómo encontrar el camino?
No necesitamos buscar el camino, ya lo tenemos: es la espiritualidad. Tenemos que aprender a relacionarnos con el camino. La espiritualidad es el camino de las virtudes, y las virtudes son la causa de la felicidad.
Si no hay que buscar la felicidad, ¿cómo ser felices?
La felicidad no se debe buscar. Solo hay que aprender a vivir con ella. La felicidad no es algo externo, está dentro de uno mismo. Lo que pasa es que la mayoría de personas no la conoce, no sabe dónde está ni lo que es. La clave está en conectarse con la vida espiritual; cuando uno se conecta con ese camino, encuentra la felicidad.
¿Por qué es tan difícil explorar la espiritualidad?
El problema es que hoy en día la mayoría de las personas tiene mucho interés en lo material, en la tecnología. Y eso está alejando a la gente de la espiritualidad. Y cuando uno se aleja de la espiritualidad, no existe la felicidad. Cuando hablo de aprender a caminar en el camino espiritual, significa: en lugar de mirar hacia afuera, mirar hacia adentro.
¿Cómo mirar hacia adentro?
La clave es la conciencia en los pensamientos, las palabras y las acciones del cuerpo. Cuando trabajas tu mente consciente, en cada acción, podrás evitar el sufrimiento. Hay que evitar la preocupación inútil, la imaginación inútil y los pensamientos inútiles.
¿Pensamientos inútiles?
Claro. Son sufrimientos extras que padecen los humanos en estos días, por no aprender a dominar sus propias mentes.
¿Y cómo controlar la mente para evitar sufrir?
Si quieres ser feliz, no busques la felicidad sino el origen del sufrimiento. Cuando lo haces, eres feliz porque dominaste el sufrimiento y encontraste sus causas, y tendrás la facilidad de eliminarlo y ser feliz.
¿Felicidad o éxito?
Éxito es vivir con cosas específicas. La felicidad no es algo específico, es un sentimiento que surge de la conciencia y de la mente pura, que tiene que ver con un equilibrio. El éxito tiene que ver con cosas puntuales, que surgen cuando tienes la mente enfocada y logras unos objetivos específicos.
¿Y la gente que ve la felicidad en su éxito?
El éxito no da felicidad, da alegría por momentos. Ese tipo de felicidad nunca puede llenar la mente. Todo el éxito que tiene que ver con los negocios, o con la profesión: con el ego. Y este éxito no te trae felicidad sino conflictos emocionales, pues te invita a la inseguridad y al miedo: miedo a la soledad y al fracaso.
¿No sería mejor combinar éxito y espiritualidad?
Por supuesto. Si quieres ser feliz externamente (relaciones, trabajo, negocios), primero debes reflexionar sobre tu interior. La perfección exterior depende de tu perfección interior. Pero si te perfeccionas internamente sabrás que no necesitas perfección externa: aprendes a ser honesto en todo el sentido de la vida. Pero si eres deshonesto con tu interior, aunque trabajes duro con tu exterior, no hay nada.
¿Cuando se logra la felicidad interna, lo material ya no va a ser importante?
Enriquecer tu vida espiritualmente no significa alejarte de lo material. Cuando estudias espiritualidad, las cosas de afuera llegan mejor. Pero cuando no estudias la espiritualidad, las cosas llegan peor. ¿Cómo? No tendrás la paciencia suficiente con las cosas que tienes externas. Luego llega el deseo de tener cosas que aún no tienes y que no sabes si realmente quieres. Con la espiritualidad puedes dominar ese fenómeno y serás feliz.
La gente qué busca más hoy en día: ¿felicidad o éxito?
En Occidente, la mayoría prefiere el sufrimiento. Esa es una de las peores enfermedades de esta época.
¿El éxito es una enfermedad?
Sí, y muy grave. Puedes tener todas las comodidades y satisfacción profesional y personal. ¿Pero eso significa que no tienes miedo? ¿Tener miedo y preocupaciones es tener éxito? No. El éxito va mucho más allá del miedo y el conflicto. Uno dice, sí, vivo contento por algunas cosas. ¿Pero ese éxito puede controlar tus miedos y preocupaciones? No. No puede porque no es un éxito verdadero, está basado en el ego.
¿Pero la gran preocupación es el éxito o la felicidad?
Todas las preocupaciones hoy están basadas en lo material. Las personas quieren hacer competencia con el desarrollo tecnológico. Por eso no tienen suficiente tiempo para ser felices. El desarrollo de la tecnología es tan rápido, y los cambios de la persona, tan lentos, que no se pueden equilibrar. La gente siempre piensa en tener una casa, un carro, un celular fino, y que con eso va a ser feliz, y eso es un error.
¿Y el dinero?
Quien tiene más dinero tiene más preocupaciones y más miedo a la muerte. Quienes son más generosos tienen menos miedo, menos preocupaciones. La generosidad es la base de la espiritualidad y ahí está la diferencia.
¿Las personas van a despertar del materialismo?
No se necesita cambiar ni buscar, solo aprender a vivir la vida. Pero hay que aprender primero qué es la vida. Muchos no saben lo que es la vida porque trabajan tanto, estudian tanto, todos son sufrimientos sin conocer lo que es la vida.
¿Y qué es la vida?
La vida no es ayer ni mañana: es aquí y ahora.
¿Qué hacer con el dolor y el sufrimiento?
Hay que superar los apegos. Si haces una fogata y te acercas, te quemas. Si te acercas a las experiencias del pasado, te vas a quemar igual. ¿Por qué existen los apegos? Porque no tenemos una verdadera comprensión sobre la realidad de la vida. ¿Por qué no comprendemos? Porque no hay caminos verdaderos. ¿Por qué no hay caminos? Porque no hay guías y la gente está perdida.
¿Qué tan infeliz es la humanidad?
El 90 por ciento de la humanidad está perdida de la espiritualidad y no ha hallado la felicidad. ¿Qué hay que hacer? Trabajar la espiritualidad. Dejar de mirar hacia afuera, dejar de afectarse por los demás y mirarse hacia adentro. Eso.
¿Cómo cultivar la espiritualidad?
Primero tienes que observar tu mente cuando estás intranquilo. Luego hay que entrenar la mente cuando estás impaciente. Hay que empezar a aprender, como aprenden los niños pequeños. Aprende a aceptar tu condición y respétala, valórala. Ahora, cuando logras conocer cuál es tu condición, no hay forma de tener problemas porque estás consciente. La vida se pasa y no aceptamos nuestra condición y no respetamos a nuestro propio ser.
Usted habla de honestidad y generosidad. ¿Por qué?
Practicar ser más honestos y trabajar la generosidad nos ayudará a cultivar la espiritualidad y a ser felices. Eso no significa regalar ropa, dinero o comida. La generosidad significa ser más bondadosos, hablar más correctamente, aceptar, tener más confianza, agradecer, tener una visión clara sobre el amor y la compasión hacia otros seres. La espiritualidad no consiste en irse a una iglesia, a un monasterio o templo budista. Lo importante es comenzar a practicar la honestidad, valorar la existencia, respetar a los demás y no entrar tanto en los asuntos de las otras personas.






Tras las huellas de los huérfanos de la guerra en Colombia

El ICBF está buscando a los niños que perdieron a sus padres, o a uno de ellos, en el conflicto armado. El plan piloto se realiza en tres municipios de Antioquia.
Publicado en EL TIEMPO el 24 de febrero del 2013.

José Alberto Mojica Patiño
Enviado especial de EL TIEMPO
Oriente antioqueño.
La niña es muy juiciosa y se enorgullece de serlo.
"Mi papá me decía que por eso le salvé la vida. Yo era muy chiquita, tenía 18
meses cuando llegaron unos señores a matar a mis papás. Mi papá me contaba que
me cargó y que nos escondimos en un hueco, y que me pedía que no llorara, que
fuera juiciosa", dice llevándose el índice derecho a la boca en señal de
silencio. No lloró.
"Pero a mi mamá sí la alcanzaron y la mataron", sigue ella, hoy de 11 años,
quien quedó al cuidado del padre, que se consiguió otra mujer y cinco años más
tarde le dijo adiós a esta vida colgándose de la viga de un techo. Nunca le
han dicho por qué. Así que la madrastra -como las madrastras malvadas de los
cuentos, dice la pequeña- le pegaba y la trataba muy mal. Lloraba mucho. "Me
sentía como la Cenicienta".
Hace tres años, la niña, de sonrisa fácil, pelo largo y lacio, se fue a vivir
con una tía y un primo que le dan mucho amor. "Soy muy feliz", cuenta. Desde
hace dos meses fue identificada por el Instituto Colombiano de Bienestar
Familiar (ICBF) como una huérfana del conflicto armado en Granada (oriente
antioqueño), una tierra de gente buena y emprendedora que ha sufrido
cruelmente los embates de la guerra.
Solo allí, el ICBF ha encontrado a 128 menores de edad en las mismas
condiciones; otros 109 en el municipio vecino de San Carlos y 135 más en San
Francisco: 372 niños que perdieron a uno de sus papás, o a ambos, y que
quedaron bajo el cuidado del padre que sobrevivió, de los abuelos, tíos,
padrinos, vecinos o hermanos mayores.
Diego Molano, director general del ICBF, explica que ellos hacen parte de un
proyecto piloto que busca, por primera vez en el país, reconocer a estos niños
huérfanos como víctimas del conflicto armado y repararlos de manera integral.
Eso incluye desde la vinculación a los servicios de salud y educación, si no
los tienen, pasando por planes de recuperación nutricional y acompañamiento
psicológico, hasta indemnizaciones económicas y la restitución de las tierras
que pertenecían a sus padres, dependiendo de cada caso.
Siempre se ha hablado de estos niños como víctimas directas de la violencia
(secuestro, homicidio o desplazamiento forzado), pero nunca como huérfanos,
agrega Molano.
El funcionario señala que esta iniciativa se integra a la ley 1448 de
víctimas, del 2011, que contempla un capítulo dedicado a los menores de edad
afectados por la guerra y que está en la primera etapa de implementación. La
búsqueda se hará en todo el país.
"Estos niños no estaban en las cuentas de nadie. El país tiene que saber lo
que les pasó", afirma Molano, quien considera que, más allá del "cheque" que
gran parte de estos niños va a recibir por concepto de indemnizaciones (dinero
del que solo podrán disponer cuando sean mayores de edad para su educación o
vivienda), esta iniciativa busca reconstruir la memoria histórica del
conflicto armado colombiano desde las víctimas infantiles.
Y toda esa reparación -añade- pretende ayudarles a edificar un proyecto de
vida.
En Granada, según cuentas oficiales, mataron a 1.276 personas entre finales de
la década de los 90 y el año 2003, cuando la disputa entre guerrilla y
paramilitares comenzó a menguar. Se calcula que el 10 por ciento de esas
víctimas fueron niños y adolescentes.
Aquí se respira vitalidad. Hay mucho movimiento y mucha gente, pese a que más
de la mitad de la población huyó espantada por esa ola de muerte y sangre. De
acuerdo con la administración municipal, de los 20.000 habitantes que había en
el 2000 se pasó a unos 9.800.
Es un pueblo de calles que parecen laberintos y cuyo centro tuvo que ser
reconstruido después de que las Farc activaron un carrobomba, el 6 de
diciembre del 2000, con más de 400 kilos de explosivos. El resultado: 15
civiles y seis policías asesinados, y tres cuadras a la redonda destruidas. La
toma duró 18 horas. Un mes y tres días atrás, el 'Bloque Metro' de las
autodefensas había asesinado a 17 civiles. "Aquí era el que más muertos
pusiera. Si ustedes matan, nosotros también matamos. Ese era el mensaje entre
los dos bandos", comenta una líder comunitaria.
"Fue una época de terror. Cada día asesinaban a tres o cuatro personas",
recuerda la psicóloga Gloria Aristizábal, quien al ver a tanta viuda -la
mayoría de víctimas fueron hombres- y tanto huérfano decidió montar una
fundación para ayudarles a curar las heridas que les dejó la violencia en el
alma.
Al comienzo era un garaje y hoy es una casa de dos plantas que atiende, cada
año, a 140 niños y adolescentes. Se llama Casa del Niño y la Niña San
Francisco de Asís.
Eran niños agresivos -recuerda Gloria-, resentidos y tristes, que rechazaban
los abrazos o las palabras cariñosas. "Su sed de venganza era aterradora.
Decían que solo querían crecer para darle 'chumbimba' al que mató al papá o a
la mamá", comenta la mujer que, junto con varias amigas que la apoyan en la
fundación de manera voluntaria, ha logrado disminuir los niveles de odio de
estos niños. La estrategia: arte, deporte, espiritualidad y actividades
recreativas.
"Por acá han pasado casos terribles. Recuerdo una niña que vio cómo mataron al
papá y que no volvió a hablar. Pero hemos logrado sanar muchos corazones”.
Claudia Milena Giraldo, secretaria de Gobierno de Granada, considera que los
huérfanos de la guerra en este pueblo pueden ser muchos más de los 128 que ha
identificado el ICBF.
"Si hubo más de 1.200 muertos, y de esos muchos eran padres, haga cuentas",
reflexiona y reconoce que este problema se le salió de las manos al municipio,
y que el buen trabajo de la fundación no ha sido suficiente.
Según la funcionaria, gran parte de esos niños huérfanos hoy son adolescentes
que viven un serio drama social. "No han elaborado el duelo y eso lo expresan
en su mal comportamiento, en el consumo de drogas o alcohol o están
desescolarizados".
Además -analiza- no tienen un proyecto de vida claro ni un buen nivel de
autoestima, lo que los convierte en candidatos para ser reclutados por los
grupos armados ilegales. Por eso ve con buenos ojos este proyecto del ICBF,
que también se desarrolla en Casanare, donde 31 niños recibirán las tierras
que eran de sus padres asesinados o desaparecidos, y en Nariño, donde hasta
ahora se está haciendo el estudio de campo.
Romper las cadenas
Ella ya no quiere vengarse de la gente que mató a su papá. "¿Para qué?", dice.
Ya se graduó del colegio y ahora hace vueltas para ingresar a la universidad.
No se decide entre medicina y música. Y aunque ya no siente odio por quienes
le arrebataron a su padre, lamenta haber crecido sin esa figura, sin sus
cuidados y afecto.
"Cuando mataron a mi papá, mi mamá estaba embarazada y me tenía a mí y a mi
hermana", relata la joven, de 17 años, quien cree que su vida no hubiera sido tan
dura y con tantas necesidades si su papá estuviera vivo.
"Éramos amas de casa, señoras acostumbradas a que el esposo mantuviera el
hogar", interviene la madre al explicar que ella, y muchas mujeres de Granada,
tuvieron que enterrar al marido y ponerse a trabajar en lo que fuera para
darles de comer a sus hijos.
En Granada hay un museo que recuerda la infamia. Se llama El Salón del Nunca
Más y su directora es Gloria Elsy Ramírez, quien también es la representante
legal de la Asociación de Víctimas Asovida.
La idea del museo -cuenta- les surgió a los familiares de los muertos o
desaparecidos que quisieron rendirles un homenaje para exaltar su memoria y
rechazar la violencia. Ella es desplazada y perdió a un primo y a un tío. Aquí
todos tienen a un familiar, pariente o amigo en esa lista de horror.
El Salón del Nunca Más tiene un mural con 360 fotos de personas asesinadas o
desaparecidas, de las que nunca se tuvo razón. Entre estas, varios niños: tres
que cayeron tras la explosión de un bulto de naranjas cargado de explosivos,
otro al que le cayó la pared de una casabomba y dos hermanitas de 12 y 13 años
que desaparecieron.
Hay un cofre de vidrio rectangular relleno de tierra que simula una fosa común
y en el que se refleja, intencionalmente, la imagen del visitante. Más
adelante se destaca un escaparate repleto de diarios que tienen como portada
el rostro del difunto o desaparecido. Unos están vacíos y otros, llenos de
escritos realizados por sus dolientes.
Uno que dice: "Stella, te recuerdo mucho y me dio mucho pesar lo que pasó,
pues la niña se aburrió donde su hermana y se fue para Medellín. Espero que
intercedas, pues no volví a saber de tu hija".
Los huérfanos de Granada encuentran en este lugar un refugio, y se desahogan
escribiendo en los diarios. Y los foráneos pueden percibir el inmenso dolor
que ha dejado el conflicto en este pueblo. La gente sale con el alma arrugada.
Tiene 11 años y le desaparecieron a su papá cuando tenía cinco.
Sus ojos azules transmiten una mirada triste. Y aunque su mamá ya le contó que un guerrillero confesó haberlo asesinado, ella no pierde la esperanza de que algún día aparezca.
En el diario de su padre, en cuyo lomo de cuero aparece sonriendo en una foto
borrosa, le escribió una primera carta en la que le cuenta que aprendió a leer
y a escribir, cuando tenía seis años. Hoy, a los 11, le escribe: "Estaba muy
chiquita cuando te desaparecieron. Eres el papá más lindo. Me mimabas. Cada
día pienso que apareces y que soy muy feliz. Ya pienso en mi fiesta de 15 años
y espero que aparezcas para que vuelva la felicidad a mi vida".


García-Herreros: la santidad y la sombra

El fundador de El Minuto de Dios será postulado a santo. Algunos recuerdan su relación con Escobar.
Publicado en EL TIEMPO el 18 de febrero del 2013.

"Dios mío, en tus manos colocamos este día que ya pasó y la noche que llega", se despedía el sacerdote Rafael García-Hererros después de robarle 60 segundos del día a la agitada jornada de televisión nacional para anunciar el Evangelio.
Varias generaciones de colombianos crecieron viendo a un sacerdote cubierto con una ruana -blanca en ocasiones, café en otras- que contrastaba de manera simpática con su atuendo de cura: camisa negra y clergyman. García-Herreros, creador del espacio televisivo El minuto de Dios, que se ha sostenido desde el año de 1955, y gestor de una reconocida obra social que lleva el mismo nombre, podría ser santo de la Iglesia católica.
La Conferencia Episcopal le dio el visto bueno a la comunidad de San Juan Eudes (a la que él pertenecía) para que inicie los trámites en el Vaticano con el fin de que pueda ser proclamado santo.
En el barrio que él construyó en el occidente de Bogotá, donde también queda la sede principal de la universidad que beneficia a 80.000 jóvenes de escasos recursos económicos de todo el país, tal como él lo soñó, hay un museo en su honor.
Se destacan varios cuadros con su rostro, uno de estos del español Antonio Roda pintado al carboncillo, en 1969; su ruana blanca y motosa sobre un maniquí sin cabeza, el atril de madera color celeste donde todas las noches presentaba su programa, la cama bajita y delgada donde falleció el 24 de noviembre del 1992, a sus 84 años, sus chancletas de plástico y un óleo de san Juan Eudes que él mismo pintó.
A pocos metros hay una foto de la actriz francesa Brigitte Bardot, a quien él invitó a participar en su tradicional Banquete del Millón, una de sus tantas iniciativas sociales con las que recolectaba dinero para los más pobres, y que aún existe.
Tiene una leyenda que recuerda que la diva no pudo venir debido a inconvenientes en su agenda, después de aceptar, y que las señoras de sociedad le recriminaron al padre por convidar a tan refinado evento a una mujer que incitaba al pecado.
Más adelante, en un cajón de vidrio, aparecen los recortes de prensa que dan muestra de uno de los episodios más polémicos de la vida de este candidato a santo: su relación con Pablo Escobar.
El padre Diego Jaramillo fue el llamado a asumir sus riendas. Fue su alumno y discípulo, y lo acompañó hasta el fin de sus días. Por eso lo reemplazó como presentador de El minuto de Dios, al igual que en la presidencia de su corporación social.
De él exalta el carácter recio de nortesantandereano típico (nació en Cúcuta), una tenacidad a prueba de todo que le permitía lograr lo que se quería y el amor desbordado hacia Cristo y hacia los más necesitados.
"Amaba a Dios y al prójimo: él quería que aquí no hubiera pobres. Trabajó con los indígenas y con los campesinos. Sabía que no podía cambiar el país pero que podía ir cambiando algunas cosas, y así lo hizo", dice Jaramillo, quien considera que el puesto en los altares ya se lo tiene ganado por haber sido, según él, un santo en vida.
Por eso le parece injusto que ahora, cuando se anuncie el inicio del proceso de beatificación -que puede tardar varias décadas e incluso siglos- aparezcan voces que señalen a su maestro como amigo y benefactor del capo antioqueño.
"Él creía que, como todo ser humano, pese a su maldad, tenía una semilla de bondad que podía rescatar", afirma Jaramillo, y explica que el padre buscaba tres cosas al acercarse a Escobar: frenar la ola de violencia que desangraba al país, convertirlo en un hombre bueno y creyente, y que destinara su fortuna para su obra social.
Recuerda que, en su programa, se refería a él como 'don Pablo' y que le hablaba palabras cálidas, precisamente para convencerlo de que se entregara. En 1991 García-Herreros logró que el temido capo fuera encerrado en La Catedral; después vendría la fuga, a lo que él reaccionó diciendo que "ese chicharrón no me lo esperaba".
Jaramillo admite que el 'telepadre', como era conocido, recibió una finca de Escobar. Se llamaba El Corazón y quedaba en Medellín.
"Creo que fue una equivocación, se lo advertimos. Y él contestó: 'ya la acepté y será para los pobres'".
Dos años después, ya fallecido García-Herreros y Escobar, le apareció dueño a la propiedad y tuvieron que regresar el dinero.
"Esa finca solo trajo dolores de cabeza", sigue el padre, quien asegura, mirando al cielo y apuntando con el índice derecho, que eso fue lo único que recibió de Pablo Escobar. Sin embargo, recuerda que en su momento García-Herreros le reclamó al Gobierno los 150 millones de pesos que ofrecía de recompensa a quien diera información sobre el paradero del narcotraficante. Y no se la dieron -evoca-, porque ese botín era únicamente para quien lo delatara.
"Nadie puede demostrar que por aquí han pasado dineros mal habidos", enfatiza Jaramillo, y recuerda que gracias a esa 'supuesta' amistad logró que Escobar liberara a los periodistas Francisco Santos y Maruja Pachón.
"Si no fuera por el padre García-Herreros, no estaría vivo", comenta el exvicepresidente de la República Francisco Santos, quien califica de injusto que quieran enlodar el nombre del religioso al vincularlo con Escobar.
Él considera que, al acercarse al delincuente, hacía lo de todo buen pastor que buscar recuperar a una oveja descarriada.
"Nunca justificó el delito, ni el crimen, ni la droga. Aunque me parece una infamia que digan eso, era de esperarse en un país donde unos tiran la piedra y esconden la mano", suelta Santos, quien se declara desde ya como un soldado de la beatificación. "Si García-Herreros no es un santo, ¿quién lo puede ser?", se pregunta.

No todos lo veneran

Hay quienes no le prenderían una vela a García-Herreros, como el general en retiro Miguel Maza Márquez.
Él, a quien Pablo Escobar le hizo un atentado que cobró la vida de cerca de 70 personas y del que salió ileso, opina que habría que hacer una encuesta para determinar si Colombia quiere un santo como él.
"No me pareció el proceder de un pastor de la Iglesia, que es el de orientar a la sociedad; Pablo Escobar, en su escondite, siempre lo utilizó como un mediador", opina, y recuerda que, en uno de sus programas, se salió de la sotana y lo llamó 'pendejo' porque -afirma- era un promotor de la extradición.
El padre Bernardo Vergara también pertenece al redil de García-Herreros. Dirige la Fundación Eudes, que su mentor se ingenió para ayudar a los niños enfermos de VIH-Sida, y es el superior provincial de la comunidad eudista en Colombia.
"Claro que fue un santo; si no, mire todo lo que hizo". Se refiere a las más de 80.000 viviendas de interés social que ha entregado el Minuto de Dios (y que sigue entregando semanalmente); a la universidad, que brinda educación de alta calidad a jóvenes de estratos bajos y a otros programas, como los de la fundación que preside.
"Colombia merece un santo que sea un ejemplo de vida para estas y para las nuevas generaciones", comenta Vergara, quien recuerda que, en su programa, el padre García-Herreros era la conciencia de la ciudadanía.
"Le dolía la realidad. Hablaba sin tapujos sobre la corrupción, el narcotráfico y la guerrilla", recuerda.
La francesa Dominique Garelli y García-Herreros se conocieron en un tren, en España. Ella hablaba sobre toros con otro pasajero, y el padre la abordó sorprendido al ver que, una jovencita de 17 años, hablaba con tanta fascinación sobre ese particular.
Él le preguntó qué sabía sobre Dios; "nada": le contestó ella. Y así comenzó una amistad que la llevó a venirse para Colombia, donde se convirtió en auxiliar del sacerdote.
"Mi padre había muerto, estaba muy sola y desorientada hasta que Rafael me acogió como una verdadera hija y me enseñó que Dios existe de verdad", cuenta la mujer, que lleva más de 40 años viviendo en el país y que hoy colabora con una parroquia bogotana. "Era un hombre al que le ardía el alma por Cristo y por los más necesitados. Solo un santo puede ser así".